Pedro Eng Herrera

(Wu Dizhou) Pedro Eng Herrera

Múltiples facetas de este hombre humilde descendiente de chino, incansable investigador de la presencia china en Cuba, pintor naif, promotor cultural, conocedor de la escritura, costumbres y tradiciones chinas. Esposo, padre y amigo excepcional. Revolucionario cabal.


¿ QUIEN ES PEDRO ENG HERRERA ?
- SUERTE, DICHA Y LONGEVIDAD -

(Artículo de Jorge Sariol publicado en La Jiribilla, Octubre de 2002)

En el museo de Guanabacoa, el pintor e historiador Pedro Eng se empeña en demostrar que la presencia china también aporta lo suyo al gran mosaico nacional.

Pedro Eng Herrera, un cubano descendiente de chinos, pintor naif, historiador y con mucho de activista comunitario, nació en la calle Manrique Número 17, en el mismísimo Barrio Chino de La Habana, el 15 de enero de 1935. Desde hace 38 años vive en Guanabacoa, una ciudad satélite, al este de La Habana, a la que se llega cruzando o dando un largo rodeo a la bahía, y donde quizás se aprecia con más fuerza que en el resto de Cuba, el sincretismo entre las culturas africanas y españolas. Su casita de la Calle Lebredo, sobresale en el barrio. Una bandera cubana puede verse tremolando en la entrada, dos cuadras antes de llegar. Una pintura mural con frases en caracteres asiáticos y alegorías al Che Guevara, mapas del tránsito del famoso guerrillero en Bolivia y los nombres de sus compañeros, llena buena parte del portal.

"Mi casa sirve para cuanto encuentro sociopolítico se da en el barrio. Los niños de las escuelas cercanas vienen con sus maestros y hacen actividades, o yo voy a sus aulas y les cuento historias de los chinos que combatieron por la independencia de Cuba, y también de la compañía de milicianos que fundamos en los primeros años de la Revolución, toda compuesta por chinos".

Participante en 1956 como artista novel en el Octavo Salón Nacional de Pintura y Escultura del Museo Nacional de Bellas Artes, con su obra Danza del León, desde entonces se dedica a vislumbrar - o a crear- nexos entre lo cubano y lo asiático.

"En la Casa de Arte y Tradiciones del Grupo Promotor del Barrio Chino está una obra mía en la que quise expresar la esencia entre las dos culturas: El castillo del Morro y la Muralla China, intercalados".

Su pintura, de una sencillez más que ingenua, llena las paredes de su casa.

En un mismo cuadro, junto a la imagen de la diosa Águila, está un diablito abakuá, realizado por Eng en técnica de lápiz y acuarela. De las paredes de la sala cuelga un papalote decorativo, regalo de Flora Fong, pintora cubana de origen chino. Igual aparecen imágenes de guerreros asiáticos, de José Martí, el Héroe Nacional cubano y Fidel Castro, montado en un caballo blanco. En cada obra, hay poemas escritos en cantonés.

"Son obras de pequeño formato -refiere Eng- hechas a plumilla con tinta revolucionaria Gel, resistente a la luz y al agua".

En el lugar más destacado, armado del Kuangtou -una pavorosa y mortífera lanza-machete- aparece la imagen del santificado Guang Gong, un guerrero legendario, venerado en Cuba bajo el nombre de San Fan Kong. Frente al cuadro, un antiguo tazón de porcelana y los inevitables "palitos chinos".

Contrario a las costumbres afrocubanas, no se ofrece comida al santo. "Ponemos comida en el tazón -aclara Eng- no para él, sino para que nos la bendiga a nosotros".

Pedro niega cuando le pregunto si la comida china ha sido parte de la costumbre alimentaria de los cubanos: "en la década del 50 -dice- comienza en realidad a popularizarse el gusto por la comida china, al menos en La Habana. Recuerdo que la primera fonda de chinos, aquí en Guanabacoa, se llamó La Campana, pero era comida criolla. Antes, sobre todo los domingos, todo el chino que podía, iba hasta el barrio de Zanja, a comer y beber cosas tradicionales asiáticas, incluyendo la asistencia a los teatros. Fuera de esto, no había una cultura de comida china entre los cubanos, a no ser en las fondas, pero con cosas criollas o españolas".

Después de una buena hora de conversación, Pedro Eng muestra otros cuadros suyos, ya de una técnica más depurada.

Las pinturas, con fuerte influencia china, están trabajada con colores muy vivos.

En tres, muy particulares, se destacan ideogramas del lejano Oriente, jarrones e intensos girasoles.

"Son expresiones de la suerte, la dicha y la longevidad -dice Pedro Eng y me invita a beber té, mientras enciende una olorosa espiga de incienso-. Los girasoles son las flores de la vida porque siguen al sol y un rayo de sol fecundó a An Dong, la diosa de la fertilidad, madre de Yan Di.

Son cosas que quiero para Cuba y para que la cultura china pueda sentirse con más fuerza."



email: pedroengherrera@gmail.com
Tel:+537 7978116
Calle Dr. Lebredo # 278 % San Juan y Santa María, Guanabacoa, Cuba.


Creado el 3 de junio de 2013, a 166 años exactos de la llegada de los primeros chinos a Cuba. A la memoria de Belkis.
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